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De botijos y de largas vidas

¿Qué es mejor,  tener un botijo o disponer de agua corriente? Así dicho sin más,  todos nos inclinamos por el agua corriente. El modesto botijo, tan ecológico y  fresquito,  tan familiar, no es de titanio, es de barro: se rompe, no dura eternamente, no es como las españolas y españoles que casi somos eternos.

España es el país con la segunda mayor esperanza de vida de la OCDE: 83 años.Casi nada. Solo nos gana Japón (83.9), pero lo suyo no tiene mérito,  ya que ni comen  jamón  ni beben garnacha, ni  mucho menos tienen problemas de ajuste nacional y emocional.

83 años. Tremendo. El centroafricano que pasa de los 50 años es un milagro viviente. Una sudanesa a los 63 ya está criando malvas. Y si has nacido en Siria tu esperanza de vida depende del capricho de las mil partes enfrentadas en la guerra.

Así, a primera vista,  la longevidad  les una maravilla, lo mismo que disponer de agua corriente. Otro tema sería hablar de la calidad de una y otra.

Imagínate esta noticia: “Nacer en España es sinónimo de vida larga y feliz. Las ancianas y ancianos españoles disfrutan de una salud admirable y de un entorno familiar acogedor e inclusivo. Si este entorno no existe,  el estado acoge y ayuda con cariño y eficacia a las personas mayores. España, un ejemplo para el mundo.”

En nuestro país tener una persona dependiente es en la mayoría de los casos una enorme carga afectiva y económica. Las clases medias la llevan como pueden, en la mayoría de los casos  con el apoyo de trabajadores inmigrantes.  ¿Pero y si no eres de clase media? ¿Qué pasa con las personas dependientes de familias con pocos o nulos recursos económicos? No sigo que me estremezco.  

(Breve nota: hubo gobiernos bien intencionados que legislaron sobre el tema y personas que dentro de las instituciones pelean como pueden por ayudar a los dependientes y sus familias aun con presupuestos escasos o ridículos. A otros gobiernos y políticos les da igual.)

No me mal interpretes, no abogo por sentirme botijo ni por descender en las estadísticas de la OCDE. Como tú, quiero vivir muchos años. Hace tiempo  leí una maravillosa entrevista a Macello Mastronianni. El galán de galanes, ya un venerable abuelo, reconocía que de joven había dicho muchas tonterías, entre ellas el que deseaba una muerte temprana, mientras que ya anciano no quería morir de ninguna de las maneras, daba igual que se quedara sordo, ciego o tonto. Eso sí, que su vida fuera buena por favor.

Sí, tengamos largas y buenas vidas.  Me apunto a que el agua corriente rellene continuamente el botijo…

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