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En la muerte de Rafael Chirbes

15.08.2015

Esto no se hace Rafa, coño.
Acabo de volver de dar unos pelotazos en el frontón -inútil intento de rebajar mi incipiente tripa de cincuentón avanzado- y Ana me dice que acaba de leer en El País que has muerto de un rápido cáncer de pulmón.
Son años de leer tus libros, siempre asombrado de la calidad de tu escritura, de la mala leche llena de ternura con la que destripabas las miserias de esta España nuestra a la que amabas tanto como detestabas.
De vez en cuando venías a Cálamo, a presentar tus obras, a recoger los Premios Cálamo que con orgullo te concedimos en 2003 y 2007 y que con humildad y cariño aceptaste,  y a "inaugurar" el escalón que en nuestra "escalera de la fama" lleva tu nombre.
Y luego a cenar, a charlar sin parar, solo con tus amigos - Pedro Abío no podía faltar-, sin cortesanos que te rieran las gracias,  sin escritores ni críticos, que la vida literaria te (nos) aburría. De vez en cuando - inevitable- hablábamos de libros, pero la verdad es que poco,  De política un "puñao", de erotismo bastante, de viajes mucho, de los caciques que poblaban Extremadura y Valencia demasiado. Y de gastronomía y vinos sin parar.
De vez en cuando te llamaba, nada, unos minutos, para saber de ti o felicitarte por los muchos reconocimientos públicos que últimamente recibías. Siempre socarrón y atento me contestabas con esa voz tuya ronca y profunda que tan bien te reflejaba.
Coño Rafa, que fardaba de conocerte y tratarte, que en esas conversaciones que en mi vida de librero son tan habituales - como sosas- sobre escritores afamados, siempre sentaba cátedra diciendo. "Chirbes es el más grande, el mejor escritor español contemporáneo. Y además el más sencillo, generoso y divertido."
Esto no se hace Rafa. Me quedan unos días de vacaciones. Me las has arruinado.
Pero te perdono, claro, como no voy a perdonarte. A un tipo como tú se le perdona todo,
Hasta siempre amigo. Ana y yo te echamos ya mucho de menos.

Paco Goyanes

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