Libería Cálamo - Logo

De la exhaustividad; de una propuesta cívica que cambiará la historia de España; de que hay tema y menudo tema. Y nuestro bonus track: tres libros, tres.

Me está costando vencer la pereza y ponerme a escribir. Me apunto bien a gusto – la empresa lo exige- a todas las Navidades que existan o puedan existir, pero tantos días de envolver libros y sonreír dejan exhausto a cualquier librero que se precie de serlo. Y si además a ese librero – es mi caso- le gusta la juerga, el buen vino y cenar con amigos y familias varias, la exhaustividad se potencia a límites exponenciales.


Este humilde y cansado vendedor de libros tiene una propuesta cívica que realizar: que se dejen de agitar los símbolos patrios con fines partidistas. Porque, gusten o no, queramos o no, dichos símbolos son de todos y no de una ideología u otra. En internet puede verse el vídeo de un mitin de Ángela Merkel en el que a uno de sus acompañantes le da repentinamente por agitar una banderita alemana de tamaño sello de correos. La señora Merkel, muy enfadada, se la arrebata y la saca fuera del escenario: las fuerzas políticas exponen y confrontan ideas, no sé es más alemán o menos alemán por pensar de una manera u otra. Este principio solo lo incumple la ultraderecha, esa peste a la que se enfrentan radicalmente los demócratas alemanes de izquierda y derecha.


No me canso de recomendar Los amnésicos. Historia de una familia europea, obra en la que Géraldine Schwarz -joven y brillante periodista e historiadora francoalemana- se enfrenta cara a cara con su pasado familiar y en la que analiza cómo los diferentes países europeos han afrontado su memoria histórica. El resurgir del nazismo y el fascismo no es casual: de aquellos barros, estos lodos.


Antonio Scurati nos regala la que sin duda será una de las novelas del año recién comenzado, M. El hijo de un siglo, biografía novelada de Mussolini centrada en los años de su ascenso al poder, obra con la que ha ganado el prestigioso Premio Strega además del fervor del público y de la crítica. 818 páginas que tienes la tentación de leer de una sentada. El gran Ian McEwan ha empleado menos páginas- tan solo 127- para satirizar la Inglaterra del Brexit y la Europa de los populismos en La cucaracha, inteligentísima recreación de La metamorfosis de Kafka.


Me temo que hay tema para rato. En fin, ya me siento menos perezoso. Más vale, que no son tiempos para estarse quieto. De hecho, como podrás comprobar en mi próximo correo electrónico, a mis estudios en letras y medicina voy a añadir los de economía. El que avisa no es traidor.

Archivo