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De un inútil de las lenguas; de hooligans metidos a maestros. Y nuestro “bonus track”: 5 libros, 5.

(Soy de francés y malo. Para el inglés siempre he sido un inútil. Cierto es que mi excesiva dedicación al trabajo y a las relaciones sociales no me han dejado demasiado tiempo para estudios lingüísticos, pero no tengo excusa. Mi oído es un frontón de pedernal. Cuando mi esposa se aburre, me hace repetir palabras inglesas: se parte de la risa. Para mi mayor envidia, ella habla estupendamente francés, alemán e inglés, además de chapurrear solventemente tres o cuatro lenguas más. En los congresos en los que te obligan a colocarte en el pecho pines con los idiomas que dominas, parece la almirante en jefe de la armada. Yo un cabo furriel).


El señor Vaughan- afamado creador del método de aprendizaje de la lengua inglesa que lleva su nombre- se acerca por la espalda a un muchacho que, muy concentrado, está leyendo muy en una mesa de biblioteca y, a la vez que le propina un “capón”, entre risas le espeta “cuándo vas a dejar de estudiar y te vas a poner a aprender”.

Éste es el spot que publicita los cursos de inglés de TVE. No he tomado ningún alucinógeno, enciendan la tele y véanlo. Entre tanta noticia mediática en continuo bucle les costará un poco, pero lo encontrarán.


El señor Vaughan será un buen empresario de la lengua inglesa, pero también parece un hooligan emparentado directamente con el profesor de que me impartió latín – capellán militar, por cierto- en mis años mozos, un gran amante de la “rueda”: tras corregir los exámenes nos colocaba de pié alrededor de la clase y nos iba llamando por orden alfabético. Por cada punto que nos faltaba para llegar a cinco – el aprobado- nos daba dos sonoras y potentes bofetadas. La pedagogía es una ciencia, pero al final casi siempre recurre al estacazo y al descrédito de la lectura y el esfuerzo personal. Misterio.


Contra corriente, me dedico a leer. Intento ver menos imágenes enlatadas – salvo las cinematográficas: no se pierdan Parásitos, la película del coreano Bong Joon Ho ganadora del último festival de Cannes. Va de clases sociales, casi ná- y procuro no atender en exceso las redes sociales, definitivamente tóxicas, al menos para mí: me irritan y suben la tensión.


Acaban de aparecer dos importantes ensayos que intentan explicar una de las claves de nuestra contemporaneidad: el imparable ascenso del populismo de derechas, tan amante de camuflarse detrás de todo tipo de banderas. En Cómo perder un país, Ece Temelkuran nos desvela los siete pasos que a su entender hacen que una democracia mute en dictadura. Y avisa: ningún país está a salvo. Léanlo, por favor. Más ligero, pero no menos interesante, es el nuevo libro de Amin Maalouf, El naufragio de las civilizaciones, en el que en clave autobiográfica relata la descomposición social y política de Oriente Medio y la pone en relación con los acontecimientos esenciales de nuestro presente.


Xosé Fortes, gallego del 34, es militar de carrera e historiador. Fue miembro fundador de Unión Militar Democrática, hecho por el que fue sometido a un Consejo de Guerra al final de la dictadura franquista que, no podía ser menos, lo condenó. A rienda suelta es un hermoso libro sobre los primeros años de su vida en una Galicia rural en buena parte ya desaparecida. Ya me podría haber dado clase en vez del abominable capellán militar…

Y es que el Atlántico debe de ser benéfico, que ya somos muchos los que soñamos de manera reiterada con Portugal, tierra abrupta pero no áspera, que son conceptos que los hispanos tendemos a confundir. Lean Estuario, el hermoso texto de Lídia Jorge y súmense a la corriente. A todos nos hará bien.

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