Sir Arthur Stanley Eddigton, padre de la astrofísica moderna, era un tipo singular: cuáquero, pacifista, astrónomo y rector del Observatorio de Cambridge.
Alguien debería explicarnos por qué olvidamos tan pronto el aroma del tomillo, la calidad rugosidad de la arena, la ternura de las miradas, el radiante fulgor de aquel retablo olvidado.