Hace casi dos meses que no escribo, ni por lo tanto envío, la newsletter de Cálamo. Para algunos, un alivio. Para otras, una pena. Para los más, nada. Debería ser fácil, que mira que en poco tiempo ha pasado de todo, que parece como si los dioses hubieran decidido desde hace algún tiempo pisar el acelerador y servirnos todo recién exprimido, para que no tengamos casi ni que masticar. ¿Quieres guerra? Toma guerras. ¿Una de asqueroso racismo pero lejitos? Minneapolis y unos mamarrachos con la cara tapada disfrazados de nazis siendo nazis. ¿Una de asqueroso racismo pero cerquita? Asómate a la puerta de tu casa. ¿Te preocupa el futuro del planeta? Empáchate de petróleo. ¿El precio de la vivienda? Paga. ¿La polarización política? Traga.
Hace casi dos meses que no escribo, ni por lo tanto envío, la newsletter de Cálamo, una de las librerías más literarias del orbe occidental, y sobre lo único que me apetece hacerlo es sobre táperes, plural de táper (túper, tóper, tartera, fiambrera, lonchera).
Dos medios armarios de mi cocina (lo que equivale a un armario entero) están repletos de cadáveres de táperes: los hay lujosos, de cristal bueno, de pago y de los que regalan con cupones los supermercados; los hay de clase media, de plástico duro, como Dios manda; y los hay también de plástico birrioso, flojete, de los que te entregan con la comida china por encargo o con el jamón de york al corte en la charcutería (por más que pidas que te lo pongan en papel: ni puto caso).
Esos dos medios armarios de táperes tienen su némesis -sí, su venganza- en forma de dos medios armarios de cocina (un armario entero) de tapas de táperes.
Cuando por necesidad los abro a la vez, se miran con profundo desprecio, con odio sideral: no hay manera de tapar un táper con su tapa. Cocinas unas estupendas pochas con perdiz o un arrocito con bacalao y espárragos verdes y –pobre iluso- pretendes guardar de manera adecuada las sobras en la nevera o el congelador. Por más vueltas que le des, por más armarios que vacíes, por más probatinas que hagas, mandas a la mierda táper y tapa, y las pochas o el arroz acaban en un plato hondo con un trozo de papel de aluminio * encima.
Y tienes ganas de vaciar los cuatro medios armarios (dos armarios enteros) y arrojar táperes y tapas a la basura de la historia. No lo haces. No me juzgues: tampoco lo hacemos con los mamarrachos disfrazados que son su disfraz.
Un fuerte abrazo. Nos vemos en Cálamo. Paco Goyanes
* Gloria a Reynolds Wrap, que lo inventó en 1910.
NUESTRO CLASICO "BONUS TRACK": 8 LIBROS, 8.
Río de las congojas. Demitrópulos. 17.95
https://tienda.calamo.com/es/libro/rio-de-las-congojas_AP60010057
La penúltima hora. Salman Rusdhie. Traducción de Luis Murillo. 21.90
https://tienda.calamo.com/es/libro/la-penultima-hora_4340200971
Después de eternidad. Maxim Osipov. Traducción de Alejandro Ariel. 22.95
https://tienda.calamo.com/es/libro/despues-de-eternidad_9740010270
Oxígeno. Marta Jiménez Serrano. 18.90
https://tienda.calamo.com/es/libro/oxigeno_3522070400
Autobiografía de mis perros. Sandra Petrignani. Traducción de Andrés Catalán. 20.95
https://tienda.calamo.com/es/libro/autobiografia-de-mis-perros_9960020144
Despedidas. Julian Barnes. Traducción de Jaime Zulaika. 19.90
https://tienda.calamo.com/es/libro/despedidas_2450090186
Retrato de la transición. La memoria que escondimos en el desván. Francisco J. Leira Castiñeira. 24.90
https://tienda.calamo.com/es/libro/retrato-de-la-transicion_9160251548
Descendientes del exilio. Integración y memoria. Juan Carlo Sánchez y Ángel Bahamonde. 22.95
https://tienda.calamo.com/es/libro/descendientes-del-exilio_G352530063